Top

BLUE MOUNTAINS

Amanecimos en nuestro tercer día en Sydney con toda la rutina extraña que formaba parte del alojamiento, algo a lo que ya nos estábamos acostumbrando.

En nuestro tercer día en Sydney habíamos reservado un tour para visitar las Blue Mountains, unas formaciones rocosas que tardaron 250 millones de años en crearse y en la que residieron los aborígenes durante 14000 años. Tantos años cuesta de asimilar, pero es así, Australia es un país espectacular en todos los sentidos y os lo iremos mostrando en el diario… ( a ver si os gusta Australia tanto como a nosotros)

Con puntualidad británica nuestro guía nos vino a recoger al hotel. Lo recuerdo perfectamente porque el guía me hizo mucha gracia ya que cuando salió de la furgoneta llevaba un uniforme tipo safari, con el típico pantalón corto beige con su camisa a juego y los típicos botines australianos que te cubren hasta los tobillos ¡Más auténtico no podía ser! Recuerdo que era un hombre de edad ya avanzada, cercano a la jubilación y me pareció super entrañable y además era muy muy alegre. Y si a todo esto le unimos el típico acento australiano (si no lo conocéis os animo a que lo busquéis porque es muy gracioso) pues considero que fue el mejor guía del viaje, el más gracioso y el más entretenido sin duda.

Cuando salimos del centro de Sydney nos fuimos alejando a través de los típicos barrios australianos, con casitas con jardín llenos de jakaranda tree (uno de mis árboles favoritos), y nos encantaron. Durante el trayecto a las Blue Mountains el guía nos contó de todo sobre el país: su historia, sus costumbres, todo lo referente a los aborígenes, su naturaleza, sus expresiones (por ejemplo barbie = barbacue…) por lo que para mí personalmente fue muy entretenido (el resto del grupo iba durmiendo o con los auriculares puestos)

La primera parada que hicimos cuando llegamos al parque nacional de las Blue Mountains fue para ver una colonia de canguros en plena naturaleza. Para los turistas es algo especial porque no estamos acostumbrados a esto, pero para los australianos los canguros son como las vacas en España, que estás cansado de verlas y es que canguros en Australia hay a montones. Para llegar hasta este lugar tuvimos que ir con la furgoneta por caminos de tierra en medio de un gran bosque de eucaliptos azules (típico de Australia por la tonalidad azulada de sus hojas) y con una niebla y llovizna que hacían que el encuentro con estos canguros fuera más emocionante.

Cuando nos bajamos de la furgoneta y fuimos en su búsqueda nos encontramos con una familia de aproximadamente 12-15 canguros machos y hembras, allí establecidos porque les darían de comer para que los turistas como nosotros los pudiéramos ver de cerca (bueno de cerca pero con cierta distancia claro está..). No es que fueran muy grandotes pero como era la primera vez que los veíamos en libertad recuerdo este momento como algo especial. Sin embargo, como siempre que vamos de viaje nos pasa y me da mucha pena decirlo y sobre todo recordarlo, en otro grupo había un par de españoles también que dieron la nota… Por intentar tener la mejor foto se acercaron demasiado a los canguros y se pusieron algo tensos, por lo que los guías les tuvieron que llamar la atención…  Aún es hoy y me sabe mal que tengan una visión tan mala de nosotros, tan maleducada… Pero es que no les puedo quitar la razón si es así como nos comportamos… En fin… vamos a dejarlo aquí.

Después del encuentro con los canguros nos fuimos a un mirador para poder observar la profundidad de una de las gargantas que tenía el parque. Durante muchos años la ciudad de Sydney estaba completamente aislada por las Blue Mountains, porque decían que este parque nacional era infranqueable debido a lo abrupto que era el terreno. De hecho no fue hasta 1813 que un par de granjeros aventureros y tenaces se abrieron paso a través del lugar. Desde ese momento, construyeron el ferrocarril y carreteras haciendo de las Blue Mountains un lugar más atractivo e incluso de veraneo para la gente de la city.

En este punto del viaje, Isaac y yo estábamos con un subidón que no podíamos con él. Ya llevábamos tres días en Sydney y ya nos estábamos olvidando de la vida en España y la prueba de ello es la foto que nos sacó el guía en el mirador. Creo que nuestras caras lo dicen todo:

00-09007
Alegría pura

Como ya era la hora de comer (12:00-12:30 en Australia) nos llevaron al pueblo de Leura. Como la comida no estaba incluída en el tour e Isaac y yo ya nos llevábamos un bocadillo que habíamos comprado el día anterior, nos dedicamos a pasear por este curioso pueblo. Era muy pintoresco porque estaba lleno de casas art déco de los años veinte, con sus jardincitos europeos, muy muy bonitas. La calle principal estaba llena de cafés, galerías de arte y tiendas de antigüedades… Una cucada de pueblo. Incluso la ligera lluvia que caía le daba un toque algo más melancólico que le daba más encanto.

Terminado el tiempo para comer, nos dirigimos al Echo Point (como si fuera el centro de interpretación) y desde allí nos dispusimos a realizar las diferentes actividades que entraban en el tour.

Lo primero que hicimos fue subirnos en el Skyway, un teleférico. Vale, hasta aquí todo ok, si no tienes vértigo claro… Pues nada, con nuestro grupo nos subimos al teleférico, listos para apreciar las grandiosas vistas del parque. Como éramos unos cuantos y entramos de los últimos nos tocó situarnos en el centro del teleférico, algo muy extraño porque era dónde más sitio había… Yo recuerdo que la gente se situaba en los bordes, pegados a las ventanas y eso, pero yo pensaba que era para poder sacar mejores fotos y eso… Sin embargo, cuando nos pusimos en marcha y nosotros ya estábamos alucinando con las vistas, con las cascadas que aparecían ante nuestros ojos… El teleférico empezó a hacer tres sonidos, como si fuera, “Tin, Tan, Ton!” y de golpe ¡el suelo se volvió transparente! Es decir, el cristal que estaba bajo nuestros pies y que hasta el momento era opaco, se volvió transparente ¡y nos dio bastante impresión durante unos segundos! Pero inmediatamente, la sensación – curiosidad de sentir que estabas flotando a 300 metros sobre aquellas montañas ¡nos gustaba! y mientras nadie se atrevía a acercarse, Isaac y yo nos quedamos allí en medio mirando hacia abajo… jajaja Somos un desastre.

(os dejo el vídeo oficial para que os hagáis una idea. En aquel entonces éramos principiantes y nuestros vídeos no son muy buenos…

Cuando llegamos al otro lado del parque volvimos a coger otro teleférico, este más pequeño y también con sorpresa… El otro teleférico era en línea recta, vale, pues éste iba hacia abajo y con una inclinación que no exagero si os digo que de 45º… ¡Realmente sentías como si te precipitaras hacia abajo! Pero para que no prestaras tanta atención a la inclinación del teleférico, desde este lugar pudimos ver las “Three Sisters” el icono del parque. Unas rocas hermanas, bautizadas de esta manera por los aborígenes australianos en la que la leyenda dice:

“Hace tiempo había tres hermanas aborígenes que se llamaban Meehni, Wimlah y Gunnedoo. Las tres vivían en el valle Jaminson y eran miembros de la tribu Katoomba (donde se encuentra el parque nacional). Estas preciosas hermanas se habían enamorado de tres hermanos que pertenecían a la tribu Nepean. Pero los romances, estaban prohibidos ya que una ley aborigen no permitía que se emparejasen miembros de diferentes tribus. Los tres hermanos no estaban de acuerdo con esta prohibición y una noche decidieron capturarlas para poder estar juntos. Este hecho desencadenó una guerra tribal en la que la vida de las tres hermanas corría serio peligro. Entonces, un brujo de la tribu Katoomba, para protegerlas ante cualquier daño decidió hacerles el hechizo de convertirlas en piedra hasta que la guerra terminara y después devolverlas al estado humano de nuevo. Sin embargo, el propio brujo fue asesinado durante la guerra y como él era el único que podía deshacer el hechizo , las tres hermanas quedaron en forma de piedra para siempre, siendo un recordatorio para las nuevas generaciones de los hechos ocurridos.”

Yo tenía muchas ganas de verlas y en este momento pudimos hacerlo, aunque fuera casi de refilón… Como el día estaba nublado y gris, nos pasamos el día diciéndonos  “¡Corre corre que se pueden ver, saca la cámara!” sacabas la foto y a los pocos segundos se volvían a cubrir…

Cuando llegamos abajo y ya nos habíamos olvidado de la inclinación del teleférico, nos tocaba la siguiente atracción… Scenic Railway, la línea férrea más inclinada del mundo, ni más ni menos. Esta línea se utilizaba para transportar carbón por los mineros que se instalaron en el parque hasta el fondo del valle. Obviamente no nos subimos en un tren antiguo ni nada de eso, era bien moderno pero lo primero que notabas al subir es que automáticamente los asientos se inclinaban completamente, como si fueras tumbado casi. Esto era para amortiguar la inclinación de la línea de ferrocarril. Además, en el techo (porque eran unos “vagones” por llamarlo de alguna manera muy bajitos) tenían unas barras de hierro para que te sujetaras cuando empezabas a subir…

(os dejo también el vídeo oficial porque el nuestro no se ve nada ni se aprecia la inclinación…)

Fueron tres experiencias muy sorprendentes y excitantes en un corto periodo de tiempo.

Para terminar la experiencia en las Blue Mountains de una forma más agradable y pausada, hicimos un pequeño trekking con el guía por el bosque húmedo hasta llegar a un mirador situado justo en frente de las Three Sisters. Fue una caminata muy chula y pudimos ver además de cascadas y por su puesto las Three Sisters algo despejadas, una Black Cockatoo sobrevolando por encima nuestra. Al parecer no es algo habitual que suela pasar aunque éste sea su hábitat, ¡así que fuimos muy afortunados! Y la verdad que fue algo exótico porque la fauna-flora es totalmente opuesto a lo que conocemos en Europa y eso es lo que más nos gusta de Australia.


De regreso a Sydney, el guía nos dejó en las instalaciones en dónde se celebraron los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000. Lo que es el destino…  A Isaac y a mi, nos llamó la atención un mural en la que estaban escritos todos los participantes de los Juegos, pero no conseguimos encontrar el de nuestra amiga Vera. Vera, participó en los juegos representando a Australia en el equipo femenino de handball, todo un orgullo para ella y para nosotros. De hecho, nos explicó que para los australianos la gala inicial de los juegos fue muy importante porque los aborígenes tuvieron un papel muy representativo y para la sociedad australiana fue un in pass, demostrando al mundo que se sentían identificados con esa cultura aborigen a la que durante tantos años sometieron. Os quiero dejar el link de la gala porque a mí, siendo española, se me pone la carne de gallina:

Como en cada viaje que hacemos me empapé de la cultura aborigen y en la gala inicial aparece la figura de Wandjina, que simboliza a los espíritus de la lluvia y las nubes. Según nos contó nuestra amiga Vera, carecen de boca por dos motivos: uno de ellos para que no cesara nunca de llover y otra para no tener la habilidad de hablar y por lo tanto juzgar. La cultura aborigen sin duda es la que más aprecio de las que he conocido, por sus pinturas, por sus creencias, por su bondad, por su supervivencia… Y los admiro mucho.

Después de este inciso que me ha venido a la memoria… recapitulamos…  Desde las instalaciones de los Juegos Olímpicos cogimos un ferry que nos llevó hasta el centro de Sydney recorriendo su escarpada bahía. En esa zona de Sydney vive la gente más pudiente de la ciudad ya que con la casa, va acompañado el embarcadero y el velero-barco-yate… ¡Para alucinar vamos! Lo malo del recorrido fue la lluvia, que empezó a llover con más fuerza y apenas prestabas atención al paseo…

Cuando tocamos tierra de nuevo, nos fuimos al hotel directamente y terminamos así el día con un puñado más de experiencias a nuestras espaldas…

post a comment