AUSTRALIA 1º CONTACTO: Capítulo 17

LA DESPEDIDA

 Como todo tiene un fin… nuestro viaje terminaba hoy… pero como no somos de dejarnos amargar rápidamente por esta idea, nos levantamos con ganas de exprimir el día al máximo.

Salimos con las chicas y nos fuimos a desayunar por la zona de Fitzroy, que era la que más nos había gustado. Disfrutamos mucho de su ambiente hípster, así como de sus tiendas alternativas, sus galerías de arte, su street art… Hacía un día precioso, quizá hasta diría demasiado caluroso… pero disfrutamos del paseo.

A las 12:00 nos fuimos a comer a un lugar muy especial, un lugar al que no he visto nunca más en ningún otro sitio. Las chicas nos llevaron a lo que sería un convento o algo parecido… Nos quedamos super sorprendidos porque no entendíamos porqué íbamos a aquel sitio (más que nada porque no estábamos entrado por la zona de la capilla claro…), Pues ellas nos explicaron que íbamos a comer allí, que la comida estaba preparada por voluntarios y que el dinero que se recaudaba diariamente iba para la gente pobre. ¿Cómo lo veis? ¿Habéis visto algo parecido en algún sitio? Si lo habéis visto, please, dejarme algún comentario porque me gustaría saber más sobre este tipo de iniciativas.

La comida era simple, recuerdo que comí calabaza al horno con vegetales (Dunja es vegetariana y todos comimos menú vegetariano para hacerle compañía) pero estaba rico. A ver, si vas a un lugar como este se supone que es para ayudar y no para ponerte exigente con los cocineros…

La verdad es que el ambiente era super bueno, la gente era amable, el lugar era muy relajante y tranquilo, estábamos a la sombra de unos árboles y corría una suave brisa… Sin duda fue una comida muy especial.

Después de comer nos fuimos a la playa, que si tengo que ser sincera, ¡no me acuerdo del nombre! Nos llevaron las chicas y ni pensé en preguntarles… Lo que sí os puedo decir era que estaba como detrás de unos acantilados. Las chicas no se bañaron, pero Isaac y yo no nos lo pensamos. A pesar de que estábamos en plena ruta del tiburón blanco y en el mejor momento para encontrárnoslo nos zambullimos en el agua sin ser conscientes de todo lo que os acabo de escribir. ¡Y cómo nos sentó de bien ese último chapuzón australiano! Ahora sí, cuando nos remojamos… no tardamos mucho en salir del agua, just in case… jajaja.

Cuando nos secamos regresamos a casa para darnos una ducha y salir para el aeropuerto. Despedirnos de las chicas fue difícil porque habíamos pasado unos días muy buenos con ellas y la incertidumbre de no saber cuándo nos volveríamos a ver es difícil, pero teníamos la esperanza de que fuera pronto.

En el avión hicimos resumen de todo lo vivido: nuestra llegada accidentada a Sydney, el emotivo encuentro con la Ópera de Sydney, la visita a las Blue mountains, la experiencia en la campervan, visitar las Whitesundays, hacer el snorkel en la barrera de coral, la dramática experiencia del backpacker, el reencuentro con las chicas… Nos fuimos a casa con la maleta llena de recuerdos que nos marcarán toda la vida.

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