CANTABRIA (fin de semana) por Isaac y Belén

Nuestro fin de semana en Cantabria…

Qué puedo deciros de nuestra visita a Cantabria y algo de Asturias… pues que básicamente fue un fin de semana poco planeado para lo que somos nosotros de organizados, pero en el que todo salió a la perfección: el tiempo, los sitios que visitamos, la positividad que sentimos … pero que sobre todo cumplió su finalidad, pasar un finde de desconexión.

Después de este momento reflexivo que he tenido al recordar los momentos vividos, voy al grano.

¿Cómo organizamos el viaje?

Día 1 : A Coruña – Lastres – Ribadesella – Ojedo (Cantabria)

Día 2: Fuente Dé – Potes – Monasterio de Santo Toribio de Liébana – Mogrovejo – Cosgaya

Día 3: Santillana del Mar – Altamira – Comillas – Playa Gulpiyuri – A Coruña

Día 1 : A Coruña – Lastres – Ribadesella – Ojedo (Cantabria)

Salimos de A Coruña en coche un viernes a las tres de la tarde con destino Ojedo, un pueblo al lado de Potes, en Cantabria. El trayecto desde Coruña son aproximadamente 4 horitas por lo que teníamos tiempo de sobra para llegar y tomarlo con calma.

Nos pusimos en marcha y sin darnos cuenta, entre charlas, música, disfrutando del paisaje nos econtrábamos en Asturias.

Decidimos parar en Lastres, un pueblo considerado uno de los más bonitos de España y muy famoso por la serie que se emitió hace años en Antena 3 ” Maestro Mateo”. Nosotros ya habíamos estado hacía años, cuando visitamos por primera vez Asturias, pero nos hacía gracia parar a verlo y de paso aprovechar para tomar algo calentito.

He de decir que Lastres queda bastante aislado, sólo hay una carretera de acceso al puerto (zona donde decidimos aparcar) y en Febrero he de decir que estaba bastante muerto. Aún así, para nosotros tenía encanto, esa soledad que sentimos lo hacía más curioso e intrigante.

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Playa de Lastres

Decidimos caminar un poco por el casco histórico, perdiéndonos por las calles estrechas y empinadas, llenas de casas de dos o tres alturas en piedra vista y pintadas de blanco en su mayoría. Aunque lo que más nos gustó de ellas fueron esos pequeños balcones con vistas al puerto.

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Subida al pueblo desde el puerto

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Casco Histórico de Lastres

Pero el paseo no fue tan largo como esperábamos, al estar en la costa, en Febrero y a pesar de ir bien abrigados, el cuerpo nos pedía algo calentito por lo que nos metimos en un bar, el primero que vimos abierto, porque no había mucho dónde elegir… El bar se llamaba “Rancho Chico” y apenas medía 30m2, estaba lleno de hombres y por si fuera poco, parecía que llevábamos un cartel gigante que decía “SOMOS GUIRIS” porque ¡todos se nos quedaron mirando! Isaac y yo no esperábamos esa reacción pero he de decir que nos trataron super bien.

Después de esta corta parada cogimos la carretera de nuevo, con destino Ribadesella. Aunque también lo conocíamos, recordábamos que nos había gustado mucho y decidimos pararnos apenas media hora para caminar por su paseo marítimo, llamado paseo marítimo Sta.Marina.

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Paseo Marítimo Ribadesella

Por si no conocéis Ribadesella os puedo decir que es un pueblo rodeado de acantilados, montañas y playas a parte de ser la desembocadura del río Sella. Aunque nosotros solamente estuvimos en su paseo marítimo, he de decir que tiene un mirador muy chulo desde dónde se puede ver toda la bahía… ( a ver si para la próxima podemos ir).

Cuando dimos ese corto paseo, ya empezaba a hacer más frío, tanto que apenas había gente en la calle, sin embargo, a nosotros nos encantó igual que el primer día que estuvimos allí. Ver las casas coloniales delante de la playa, en aquella bahía y anocheciendo tenía su encanto. He de decir también, que soy una apasionada de las casas indianas y Ribadesella tiene bastantes. De hecho, nosotros nos parábamos en cada una de ellas porque delante de cada una hay una placa informativa en dónde te explican la historia de aquella vivienda, quién la construyó, quiénes fueron sus propietarios… Vamos ¡que estábamos en nuestra salsa! pero no podíamos demorarnos mucho, todavía nos quedaba una horita y poco de camino a Ojedo y no queríamos llegar muy tarde…

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Casas de los indianos en Ribadesella

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Casas de los indianos en Ribadesella

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Casas de los indianos en Ribadesella

El último tramo, he de decir que lo hicimos cuando ya era completamente oscuro y fue algo complicado. Tuvimos que atravesar El Desfiladero de la Hermida, una carretera muy estrecha y tal como dice el propio nombre, atravesando un desfiladero que aunque era de noche, podíamos apreciar lo impactante que era.

Curvas, curvas y más curvas, que acompañadas de buena música se hicieron divertidas y entretenidas. Sin darnos cuenta llegamos a Ojedo a nuestro hotel “Hotel Infantado” .

El hotel lo habíamos reservado por Booking y he de decir que no fue barato del todo, 80 euros por noche y desayuno, pero estaba bien. Os dejo una foto para que juzguéis por vosotros mismos.

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Nuestra habitación

Como ya era tarde y estábamos cansados de todo el día trabajando y viajando, decidimos cenar en el mismo hotel. Habíamos visto cuando hicimos la reserva que tenían unas buenas hamburguesas, por lo que no nos costó mucho decidir lo que íbamos a cenar…:-)

Y así terminamos el día…

Día 2: Fuente Dé – Potes – Monasterio de Santo Toribio de Liébana – Mogrovejo – Cosgaya

El segundo día de nuestra escapada amanecimos completamente petrificados, cuando salimos a coger el coche, literalmente estaba congelado. La temperatura a la que estábamos a las 08:30 de la mañana ¡eran de -3º! Pero bueno, como el cielo estaba soleado y despejado sabíamos que esa temperatura mejoraría…

Nos dirigimos al Teleférico de Fuente Dé que estaba a media hora de Ojedo en coche. Tampoco había mucha pérdida porque en el Teleférico ¡se termina la carretera!

A medida que nos íbamos acercando teníamos los Picos de Europa (Zona Cantabria) cada vez más cerca y la nieve ya empezaba a verse por los arcenes de la carretera, no solamente en los picos de las montañas…

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De camino a Fuente Dé

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De camino a Fuente Dé

Cuando llegamos al teléferico, al ser primera hora de la mañana el aparcamiento estaba casi vacío, por lo que no tuvimos problemas para dejar el coche. Compramos nuestras entradas (17 euros i/v por persona) y apenas esperamos 15 minutos a que llegara nuestro turno. En cada cabina caben 20 personas por lo que la cola va rápido.

La gente que sube al teleférico es muy diversa, había gente que iba a hacer ruta con raquetas de nieve, que iba equipada con ropa de nieve, gente como nosotros que íbamos normal vestidos con botas y abrigo para el frío… Vamos que si queréis subir para ver las vistas y veis al resto de gente totalmente equipada no os sintáis mal, en el teleférico sube gente de todo ¡hasta cochecitos de bebé!

El teleférico no es apto para personas con vértigo, no lo recomiendo, vais a pasarlo mal. El teleférico tiene un desnivel de 753 metros, subiendo hasta los 1823 metros de altitud en tan sólo 4 minutos. Tengo que ser sincera y decir, que me dio algo de impresión, no sé si era porque el teleférico iba petado, o qué, pero sí que acojonó algo… aunque ésto sólo lo sentí en el viaje de ida, a la vuelta ya pude mirar para abajo y disfrutar mucho más del paisaje.

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Teleférico

Arriba tienes una cafetería, un mirador de suelo de rejilla tampoco apto para gente con miedo a las alturas y una oficina dónde te ofrecen rutas en 4×4, alquiler de raquetas de nieve… Nosotros porque no lo sabíamos, pero si volvemos, no dejaremos escapar la oportunidad de realizar una ruta en raquetas porque ¡tiene que estar muy guay!

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Oficina para el alquiler de raquetas y contratación de rutas

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Isaac en el mirador no apto para gente con vértigo

Como íbamos bien preparados pudimos hacer una pequeña caminata para ver los picos más de cerca. Pero mucho mucho no caminamos porque la nieve estaba helada – húmeda y te hundías un montón con cada paso que dabas… Así que después de un rato decidimos irnos a tomar algo a la cafetería. Nosotros nos tomamos algo fresco, pero la gente acudía a tomarse un caldo calentito e incluso a comer aunque fueran las 12:30. Si vais al teleférico y queréis comer con uns vistas increíbles os recomiendo quedaros a comer allí, no es un restuarantes de lujo, ofrecen comida casera y por un buen precio (8 euros el menú) pero ¡vale la pena!

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Desde la cima…

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El camino que hicimos

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Disfrutando del momento

Una vez bajamos en el teleférico y en tierra firme, nos dirijimos a Potes. Al llegar el pueblo estaba literalmente “petado”. Como hacía sol, todo el mundo estaba disfrutando de las terrazas. Como a nosotros también nos estaba viniendo hambre, decidimos primero ir a comer y después pasear.

Hicimos caso de los consejos de Tripadvisor y nos decantamos por el “Asador Llorente” un restaurante tradicional de la zona y muy bien valorado. Comimos super bien, demasiado se podría decir, y no fue caro (no llegó a 25 euros/persona). Os dejo las fotos de nuestra comilona.

Por la tarde, recorrimos la villa de Potes. Como datos importantes del lugar, puedo deciros que está ubicado en el centro de la comarca del Liébana y en él se unen dos ríos, el Deva y el Quiviesa. Por ese motivo, el agua cobra un protagonismo muy importante en el pueblo, llenándolo de puentes. Además de los puentes, también son llamativos los caserones y las torres, siendo las más importantes a día de hoy la Torre del Infantado y la de Orejón de la Lama, las dos del siglo XV.

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Torre del Infantado

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Potes

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Plaza llena de terrazas para tomar algo

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El agua como protagonista

Aunque es un pueblo chiquitito, que se recorre rápido, tiene su encanto. Nosotros nos perdimos por la zona del río, por sus callejuelas estrechas… La verdad es que está tan bien cuidado que realmente parece que te trasladas al s.XV.

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Paseo Fluvial

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Callejuelas

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Vista de parte del pueblo

Una vez recorrido Potes, decidimos irnos al Monasterio de Santo Toribio de Liébena. No nos paramos mucho la verdad, de hecho, ni bajamos la cámara por eso no puedo mostraros como es… ¡qué desastre! Pero como curiosidad puedo deciros que la gente acude en peregrinación porque en este monasterio se guarda un trozo del Lignum Crucis, es decir, la cruz en dónde murió Jesús. Al parecer, varios monjes se instalaron en la zona porque el valle era una frontera natural frente a los islamitas que dominaban España en aquel entonces. ¡Ahí os lo dejo!

Después de esta parada, nos dirijimos a Mogrovejo, una aldea que en el 2008 solamente tenía 44 habitantes y en el 2018 creo que debe de tener bastante menos pero que de todos modos vale mucho la pena visitar. Desde el año 1985 está considerado ‘Bien de Interés Cultural’. Además, se ha rodado en él la película de “Heidi” por el parecido a los Alpes Suizos que tiene, ya que el macizo de Ándara está pegado a sus espaldas.

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Macizo de Ándara

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Las casitas de Mogrovejo a los pies del macizo.

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Casona con Torre en Mogrovejo

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Vistas del pueblo desde el punto más alto

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Sus calles…

Aunque no hubiera ni una cafetería, restaurante, … abiertos en aquella tarde, disfrutamos del apacible paseo, respirando aire puro y relajándonos en plena naturaleza.

Una vez terminada nuestra visita por Mogrovejo y como ya anochecía nos dirijimos a nuestro hotel en Cosgaya. Nuestro hotel se llamaba “Hotel Cosgaya” y era pequeño y acojedor. Como teníamos una caja de experiencias que nos habían regalado, decidimos canjearla allí por lo que no os puedo decir el precio de la habitación, pero imagino que sobre 60 euros/noche. (y tampoco hicimos foto de la habitación, ¡qué desastre! pero estaba muy bien).

Hasta la cena nos quedamos un ratito en la habitación descansando y editando fotos, por lo que no hicimos nada más…

Día 3: Santillana del Mar – Altamira – Comillas – Playa Gulpiyuri – A Coruña

Amanecimos con ganas de darlo todo en nuestro último día y de buena mañana nos pusimos en marcha camino a Santillana del Mar. Tengo que decir que no estaba en nuestros planes, pero nos lo aconsejó nuestra familia y decidimos que, como estábamos a una hora de allí, era factible.

Hicimos el mismo camino que el primer día pero ahora de regreso, por el Desfiladero de la Hermida y he de decir que nos fascinó. Las curvas ahora iban a compañadas de unas montañas que quitaban el hipo y aunque en las imágenes no se aprecia os dejo alguna.

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Desfiladero de la Hermida

Cuando estábamos llegando a Santillana del Mar, empezamos a ver carteles que indicaban que ahí mismo también se encontraban las Cuevas de Altamira… ¡Qué dilema! ¡no teníamos mucho tiempo para hacerlo todo! Por lo que dedicimos ir directamente a Santillana del Mar como teníamos previsto y dependiendo de lo grande que fuera el pueblo ya veríamos si podríamos ir o no…

Aparcamos muy rápido y fácil en el aparcamiento del pueblo. Para nosotros fue gratis, pero tiene pinta que en verano tienes que pagar por dejar el coche allí. A cinco minutos a pie, ya estábamos en el casco histórico.

Santillana del Mar es conocido como el pueblo de las tres mentiras porque ” ni es santa, ni llana ni tiene mar”. Cuando te adentras en él te metes en el mundo medieval al completo y es que todo está perfectamente cuidado. Lo más característico del pueblo es la plaza principal en dónde se encuentra el ayuntamiento y varias torres; torres de Merino y Don Borja, además de varios palacios de la época.

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Santillana del Mar

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Santillana del Mar

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Santillana del Mar

Nosotros literalmente lo que hicimos fue perdernos por sus callas empedradas y dejarnos llevar por la belleza arquitectónica. Por si os interesa, en todo el pueblo hay pequeñas tiendecitas que venden souvenirs además de productos típicos de Cantabria: anchoas, sobaos, queso, embutidos, legumbres… y no son mucho timo por lo que vale la pena comprarlo por aquí (sobre todo si vienes en domingo, es el único pueblo con las tiendas abiertas). Además, hay varios restaurantes con encanto que creo que valen la pena.

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Santillana del Mar

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Santillana del Mar

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Santillana del Mar

Una vez visto el pueblo y con mis ansias de ver Altamira, decidimos en el último momento que teníamos que ir sí o sí, ¡sería un pecado no acercarse!

Todo nos salió redondo, llegamos sobre las 13:00 aproximadamente al museo y justamente a las 13:30 ¡había una visita guiada a las cuevas- reproducción! Por si eso no fuera poco, los domingos el museo ¡es gratis! No es que fuera muy caro (vale 4 euros por persona normalmente) ¡pero bueno!

Por si no lo sabéis, Altamira es considerada la “capilla sixtina” del arte rupestre, conteniendo las pinturas prehistóricas más famosas del mundo con una antigüedd de 14000 años. Marcelino Sanz de Sautuola las descubrió en 1868 durante una visita que hizo con su hija María.

Nosotros vimos una réplica de la cueva llamada la Neocueva, que alberga el museo que se abrió en 2001. Desde el 1979 las cuevas en sí, están cerradas al público para preservar su contenido ya que mucha gente había empezado a destrozarlas…

Recomiendo encarecidamente la visita al museo, la neoocueva y si llegáis a tiempo para la visita guiada (había bastantes visitas, cada media hora…) pues os gustará mucho más, ellos responden a todas vuestras preguntar y os cuentan datos muy curiosos (que no os voy a decir para que ¡os entren ganas de ir a concocerlos por vosotros mismos!)

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Museo de Altamira

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Entrada a la Neocueva

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Bisontes

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Firma del autor de las pinturas de Altamira

Salimos del museo a las 14:00 aproximadamente, con un hambre ¡que no podíamos más! A pesar de eso decidimos irnos a Comillas, a media hora de Santillana del Mar, ya que por la tarde queríamos visitar “El Capricho” de Gaudí.

Al llegar a Comillas nos fuimos directamente a la zona de la playa, para dejar el coche de forma rápida y fácil aparacado y buscar algo para comer.

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Playa de Comillas

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Playa de Comillas

Nada más llegar allí, vimos que había una especie de chiringuito de playa, que olía a parrilla y no nos lo pensamos mucho, ¡nos metimos! ¡Y la verdad que acertamos! El restaurante se llamaba “La Caracola”y comimos un menú de 15 euros por persona muy rico. Aunque lo mejor de todo fueron las vistas a la playa, una pena que no nos tocó la mesa que tocaba con la ventana… Os dejo las fotos para que le echéis un vistazo a todo y valoréis por vosotros mismos.

Cuando terminamos de comer y sin demorarnos demasiado, cogimos el coche y nos dirigimos a la casa “El Capricho” de Gaudí.

Por pelos no llegamos a la visita guiada que empezaba a las 16:00 y, aunque nos podíamos unir a ella si queríamos, decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Sí es cierto que con el guía aprendes mucho más, pero tampoco nos sentimos muy perdidos porque en cada sala había carteles que te explicaban muy bien los detalles. El precio de la entrada es de 5 euros por persona.

No sé vosotros pero a nosotros no encanta Gaudí, lo consideramos un artista y en el capricho guardan algunos de sus bocetos que te ayudan a comprender la mente tan maravillosa que tenía. Como curiosidad os digo que Gaudí se inspiró en la filosofía oriental para construirla y teniendo en cuenta en todo momento al sol. Construyó cada uno de los habitáculos teniendo en cuenta este factor, para que en cada momento del día, el sol pudiera penetrar en cada una de las estancias que correspondían a las actividades que normalmente realizamos. Así, el sol entraba por el dormitorio, el baño y el despacho de buena mañana, al medio día entraba por la zona de comedor y finalmente por la tarde, entraba en la zona de relajamiento de la casa…

Os dejo algunas fotos para que os entren ganas de ir…

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Entrada a la casa

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Fachada

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Interior de la casa

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Interior de la casa

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Detalles

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Vistas de la casa desde el jardín

Una vez finalizada la visita nos pusimos de viaje de regreso a casa ya que todavía nos quedaban 4 horas de trayecto… Sin apenas ver casi nada de Comillas (hay muchos lugares con encanto para ver, seguro que volveremos…) nos pusimos de viaje de regreso a casa.

De camino, vimos que pasábamos por delante de la Playa Gulpiyuri (Asturias)(declarada Monumento Natural). La conocíamos de verla por internet y ahora que pasábamos por la zona teníamos que parar obligatoriamente. Esta playa, aunque a penas tiene 50 metrs de longitud es muy conocida por su belleza y la forma peculiar que tiene de formarse. Cuando la marea sube, el agua del mar entra hasta ella a través de un túnel que hay entre las rocas, haciendo que la playa sea una maravilla.

El acceso no es muy bueno, nos tuvimos que meter por un camino secundario en la que tienen accesos los tractores (sí, la playa está en la costa pero en una zona de campos…). Aparcas y haces un caminito de 5 minutos a pie para llegar.

¿Cuál fue nuestra sorpresa? Pues que la marea estaba baja y la playa pierde todo el encanto. Nos llevamos algo de decepción, pero tampoco nos íbamos a quejar ya que todo el resto nos había salido redondo… En fin, tendremos que volver… Si os animáis a ir, estar pendientes de la marea para que no os pase lo mismo que a nosotros…

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Playa Gulpiyuri

Y ahora sí que sí, no paramos en ningún sitio más y dimos por finalizado el viaje.

Espero que os haya gustado nuestra ruta, si ha sido así, síguenos en nuestras redes sociales y anima a tu gente a que nos conozca.

¡Un saludo y un besazo grande!

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